En la historia se han registrado numerosas crisis económicas, que en sus distintas dimensiones y formas, siempre han tenido algo en común: Todas se originaron por defectos en el funcionamiento de la economía real, es decir, en la producción. Así, la causalidad marchaba de la economía real hacia los mercados financieros. La crisis sub prime (generada por los créditos hipotecarios de alto riesgo) no tiene precedentes, dado que su origen está en las distorsiones de los mercados financieros, que están afectando la economía real.
Un sistema financiero fuerte y resistente es necesario para facilitar una amplia y sostenida recuperación económica, es por eso que los programas de rescate económico del gobierno norteamericano apuntan inicialmente al canal financiero. El 25 e febrero el gobierno de Estados Unidos anunció un nuevo programa para inyectar capital en los mercados financieros, denominado Programa de Asistencia de Capital, el mismo que tiene por objeto seguir asegurando capital a los principales bancos, para que puedan proveer el crédito necesario para restaurar el crecimiento económico.
En medio de los crecientes temores respecto a que la intervención oficial podría resultar en la nacionalización de la banca, este nuevo plan incluye las denominadas "pruebas de resistencia" dirigidas a medir cómo sería el desempeño de los bancos en situaciones económicas normales y extremas. Si la evaluación indica que capital adicional de contención es necesario, las instituciones tendrán una oportunidad de buscar primero fuentes privadas de capital. De otra manera, el capital temporal estará disponible a través del gobierno. Las instituciones financieras tendrían seis meses para recaudar capital privado, antes de obtener una amortiguación de capital emitida por el gobierno.
Las pruebas de resistencia, también conocidas como pruebas de situaciones adversas asumirán en los Estados Unidos, una tasa de desempleo de 10,3% para 2010, un declive de los precios de vivienda de 22% en 2009 y de 7% en 2010, en el índice Case-Shiller y contracciones del producto interno bruto de 2,2% en 2009 y 0,5% en 2010.
El capital suministrado a las instituciones bajo el nuevo programa se canalizaría mediante acciones preferenciales convertibles a acciones comunes con un descuento de 10% sobre su precio. Los valores vendrían con un dividendo de 9% y serían convertibles a petición del emisor. Los bancos que ya han emitido acciones preferenciales al gobierno estadounidense bajo el programa de compra de capital del Programa de Alivio de Activos en Problemas (TARP) podrían convertir esas acciones a nuevos instrumentos convertibles.
Las nuevas inversiones del gobierno requieren que los bancos envíen planes para su uso del capital gubernamental. Cualquier banco que participe en el programa también debe estar sujeto a restricciones sobre los pagos de dividendos, recompras de acciones y adquisiciones.
EE.UU. está requiriendo a los bancos con activos de más de US$100.000 millones que participen en las pruebas de resistencia. Estos bancos recibirán acceso inmediato al capital del gobierno, de ser necesario.